El Hijo del Altísimo

encarnaciónEn la Biblia, los nombres de Dios describen su naturaleza. "El Elyon" es un nombre hebreo para Dios, que significa "el Altísimo" o "el Altísimo". Este nombre expresa su esencia y revela sus atributos, su exaltación, majestad y grandeza incomparable. En Jesucristo, el Hijo del Altísimo se acerca mucho a nosotros, para que la humanidad pueda verlo, oírlo y tocarlo: "Será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David su padre, y reinará sobre la casa de Jacob para siempre; su reino no tendrá fin" (Lucas). 1,32-33).

El nacimiento de Jesús en Belén es más que una historia conmovedora. Es un milagro divino. El Hijo de Dios no fue concebido por voluntad humana, sino por obra del Espíritu Santo. En la Virgen María, sucede algo que trasciende toda posibilidad humana. El Verbo eterno se hace carne, Dios en forma humana. El Altísimo mismo entra en nuestro frágil mundo, no con poder y gloria, sino con humildad y debilidad. Esto nos llena de asombro. ¿Qué significa que el Señor de todos los señores, el Creador del universo, nazca como un niño y yace en un pesebre? Dios no busca la distancia, sino la cercanía, para encontrarnos y estar con nosotros. Jesús es el mayor regalo del Altísimo, nuestro Padre, para nosotros.

Este milagro no termina en Belén. Mediante la muerte de Jesús en la cruz y su resurrección, Dios nos da nueva vida en el Espíritu Santo. Así se cumple otro misterio: «A quienes Dios quiso dar a conocer entre los gentiles las riquezas de la gloria de este misterio: Cristo en vosotros, la esperanza de gloria» (Colosenses 13:1-2). 1,27El Altísimo habita dentro de nosotros.

Si confiamos en él, transforma nuestro pensamiento, nuestras acciones y toda nuestra vida. Aunque nuestra sociedad a menudo se aleja de Dios, Jesús está en nuestras familias, en nuestras comunidades, en nuestras luchas y esperanzas personales. Su presencia no es una teoría piadosa, sino una realidad viva.

Por eso la Navidad, el nacimiento o encarnación de Jesucristo, es más que una fiesta anual. Es un recuerdo de los milagros de Dios y una invitación a vivirlos a diario. El Hijo del Altísimo está sobre nosotros, con nosotros y en nosotros. Esta es la buena noticia que podemos compartir. ¡No estás solo! El Altísimo mora contigo y en ti. La luz de Jesús brilla a través de ti, y tu vida se renueva a través de él.

Así que solo nos queda una cosa: Te adoramos, Hijo del Altísimo. Te damos gracias, Jesús, eres el milagro, nacido del Espíritu, moriste por nosotros, resucitaste en gloria, ascendiste a la diestra del Padre y estás presente en nuestros corazones.

por Toni Püntener


La venida del señor

El milagro del nacimiento de Jesús.