Giros inesperados de Dios

894 giros inesperados de DiosNos resulta desagradable lo inesperado. No nos gusta que nuestro coche no arranque de repente o que nuestra computadora se estropee de repente. Es aún peor cuando perdemos el trabajo inesperadamente, con toda la incertidumbre y la pérdida de confianza que conlleva. Los problemas de salud repentinos son particularmente terribles. Así es la vida. Aprendemos a lidiar con la frustración y el dolor.

Los eventos inesperados no siempre son negativos. Un regalo sorpresa o un aumento de sueldo pueden convertir rápidamente un mal día en uno bueno. Probablemente recuerdes con cariño alguna bendición inesperada, grande o pequeña, que hayas experimentado. Entonces, surge una pregunta: ¿Qué podemos esperar de Dios? ¿Está lleno de sorpresas?

La Biblia da una respuesta a esta pregunta en el Salmo 107, una que quizá no esperábamos. Nos muestra a un Dios inmutable y, sin embargo, lleno de obras sorprendentes. Allí dice: «Den gracias al Señor por su amor inagotable y por las maravillas que hace por la humanidad, porque sacia a los sedientos y colma de bienes a los hambrientos» (Salmo 10).7,8-9).

El salmo narra cómo Dios puede transformar una tierra fértil en un desierto desolado cuando reina el mal. También describe cómo Dios hace brotar manantiales de la tierra reseca para que la gente hambrienta pueda vivir allí. Construyen una ciudad, cultivan campos, plantan viñas y cosechan en abundancia.

Resulta sorprendente que el autor hable del amor constante del Señor y relacione esta constancia con dramáticos cambios. Parece que el Señor siempre es capaz de hacer lo inesperado. Querido lector, ¿ha leído el pasaje completo y ha notado la dirección de estos giros inesperados? Estos giros inesperados siempre conducen al bien. Podemos confiar en que los ríos del mal se secarán, mientras que los desiertos se volverán fértiles.

Con Dios, solo hay buenas noticias. Los ríos se secan, pero él los llena de agua. Transforma los desiertos en manantiales. Los pecadores se convierten en creyentes y seguidores de Cristo. Tendemos a centrarnos en la miseria del mundo y nos desanimamos. Por eso Jesús nos llama a alzar la mirada y mirarlo. Él es quien lo restaura todo. Él es quien a menudo otorga su bendición de maneras inesperadas.

Al acercarse el fin del año, dirijamos continuamente nuestra mirada a Jesús y aprendamos a esperar lo inesperado de él. Nadie anticipó que el Rey de Reyes llegaría a nuestro mundo de la forma en que lo hizo. A Dios le encanta sorprendernos de maneras inesperadas; es parte del misterio de quién es él. ¡Jesús es el Mesías inesperado!

de greg williams


El amor imparable de Dios

La luz real